Reflexión sobre el arte
Tratando de evadirnos de nuestra propia realidad, buscamos cada cuál de manera diferente la forma de adaptarnos a un entorno que no acabamos de reconocer, que nos incomoda y nos confunde.
Este “maravilloso” sistema social que entre todos hemos creado, esta enorme “ fábrica de felicidad ” (donde la felicidad se vende y se compra no se consigue) no podía resistirse a la tentación de fabricar un maravilloso “elixir” para todos aquellos que, de forma inmediata pretenden tocar “el cielo” y sucumben a los falsos cantos de sirenas que la gigantesca “fábrica” emite sin parar, sin importar las terribles consecuencias que supone para las personas, tanto física como moralmente, ni las tragedias, ni dramas personales que esconde detrás, “tributo” obligado a tan “dulces sensaciones”.
El arte, tantas veces solidario, puede y debe ofrecer alternativas perfectamente válidas a este drama social.
El arte, como terapia puede proporcionar a todo drogodependiente infinitas satisfacciones personales y la
posibilidad de crear unas bases sólidas de recios valores humanos qué le ayuden a soportar la verdadera
realidad que este” maravilloso” sistema impone.
J. E. Vizuete
